La causa profunda de la escisión del PNV: el fracaso del Estatuto como apuesta del PNV y como legitimador del Estado español en Euskadi
reproduce el texto del capítulo 7 del libro de Justo de la Cueva La escisión del PNV. EA, HB, ETA y la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur, Txalaparta, Bilbao, 1988.Digitalizado por ARGALA TALDEA para la RED VASCA ROJA.
7.16. En julio y agosto de 1986, mientras cuaja la escisión, a la realimentación de la deslegitimación por la
subida de HB se suma la ofensiva de ETA.
No vamos a descender mucho a los detalles del proceso que del 22 de junio al 13 de septiembre conduce a la consumación de la escisión del PNV. El objeto de estas páginas no es contar cómo sucedió sino por qué. De forma que solo detallamos el cómo cuando es imprescindible para explicar el por qué.
Por eso puede ser sólo aparentemente paradójico que tres mil sociólogos pudieran en ese mes de agosto de 1986 tener mejor acceso en la India a las causas profundas de la escisión que está cuajando en el PNV que si hubieran viajado a Vitoria. Para explicar esa aparente paradoja transcribimos una información que publica Deia el 20.9.1986 en su página 6:
El "caso vasco" en el Congreso Mundial de Sociología en la India". Paco Llera llevó dos ponencias sobre legitimación del Estado
Las pequeñas dimensiones geográficas e incluso la corta cifra de la población de Euskadi, no supone que el problema vasco resulte insignificante cuando los sociólogos de todo el mundo se reúnen, en el congreso cuatrienal, a debatir y contrastar temas académicos y prácticos de su especialidad.
Tres mil sociólogos de todo el mundo se reunieron el mes de agosto en la India para celebrar el congreso que organizan cada cuatrineio. Divididos en seis grupos, de investigación, uno de ellos, el de sociología política, se ha ocupado de preparan cientos de ponencias, desde los más diversos enfoques en torno a un solo tema "La crisis del Estado".
Paco Llera, doctor en Sociología, vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad el País Vasco, participó en él con dos trabajos: "Crisis de legitimación y atrofia del Estado-Nación en España: el caso vasco" y "Violencia y sobrevaloración de la lengua: conflicto simbólico en el País Vasco".
El caso vasco
Llera sintetizó así los datos que definen la crisis de legitimación y de atrofia del Estado-Nación de España en lo que al caso vasco se refiere: la impugnación radical de un 10% de la población vasca al sistema institucional, la existencia de un tercio de ciudadanos que aspiran a la independencia y que consideran incompatibles las identidades vasca y española, la mayoría nacionalista en las instituciones locales y regionales y en el tejido social, en clara confrontación con el Estado a la hora de definir tanto el autogobierno como el discurso político; el rechazo masivo de la violencia institucional ejercida por los aparatos del Eestado y la solidaridad antirepresiva.
En opinión de Llera: "La segmentación política de esta sociedad y el pluralismo polarizado que caracterizan el sistema de partidos vasco, son la cristalización de unas relaciones políticas caracterizadas por la ausencia de consenso y la capacidad de negociación, así como un discurso político centrado en cuestiones simbólicas de la identidad colectiva que generan el exclusivismo y la intransigencia".
Dos legitimidades
El problema de la legitimación del Estado en Euskadi no es sólo un fenómeno con factores recientes, sino históricos, que han desembocado en la existencia de dos legitimidades, a la vez que dos identidades. Señala Llera que, no obstante, lo que produce verdadero impacto del problema vasco es la violencia y se pregunta qué es lo qué hace que el sistema democrático español no sea aceptado en el País Vasco y qué es lo que hace que la función de la pacificación interna del Estado nacional se vea atrofiada en la sociedad vasca. Estima que el fracaso relativo de la integración en el Estado tiene mucho que ver con la forma militarizada en que se ha desarrollado la homogeneización administrativa y territorial del Estado.
El Estado, sobre todo, la Adminsitración y las Fuerzas Armadas y de Orden Público, sigue teniendo la imagen heredada y sospechosa de residuos negativos como ineficacia, nepotismo, indefensión, corruptelas, autoritarismo y nepotismo.
La clave, en el consenso
Para, Llera la clave de la pacificación está en el consenso, el fin de la violencia sólo parece posible "si la sociedad vasca tiene éxito en la construcción social de un centro simbólico catalizador de una identidad colectiva no discutible".
En opinión de Paco Llera, hay una serie de factores en el problema vasco que, rebasando lo que por sus dimensiones podría carecer de importancia en el ámbito mundial, lo convierten en paradigmático. Es un hecho que las sociedades postindustriales están en crisis, en cuanto que están en trance de sufrir un cambio social profundo. Y la crisis se agudiza allí donde a los problemas generales del hiper-desarrollo se añaden cuestiones "genéticas", como es el caso vasco, o lo son el belga, el de Yugoslavia, Irlanda o incluso de la Unión Soviética.
En todos ellos se da un predomino del discurso del Estado que trata de desconocer las voces de las minorías. Donde se manifiesta un problema de identidad como dificultades de integración, enmuchas ocasiones acaba surgiendo el problema de la violencia (190).
Siempre el problema de la legitimación del Estado español en Euskadi como núcleo del "problema vasca". En nuestra hipótesis para explicar la escisión del PNV recuérdese que el punto de partida es precisamente la constatación de déficit de legitimación del Estado español en Euskadi Sur. Déficit convertido en abismal por la vivencia de la represión sufrida por los vascos en manos de la violencia estatal española durante la dictadura franquista. Nuestra hipótesis, que venimos validando a través de estas páginas, afirma que la llamada "joven democracia española" postfranquista tampoco ha conseguido legitimar al Estado español en Euskadi Sur: la Constitución no ha sido aceptada por los vascos y el Estatuto ha fracasado como herramienta legitimadora. En nuestra hipótesis se afirma que, además, es imprescindible tener en cuenta la eficacia que para la realimetnación de esa deslegitimación del Estado español en Euskadi tiene tres factores.
Esos tres factores se hacen poderosamente presentes en la realidad vasca en el verano de 1986, cuando se consuma la escisión del PNV. Nos referiremos primero a la actuación de los aparatos del Estado en Euskadi (o sobre los vascos). Sin ser exhaustivos y refiriéndonos exclusivamente a julio de 1986, reseñamos:
Durante este mes de julio el Gobierno francés inicia una especial colaboración con el Gobierno español: la entrega sin trámites judiciales, de policía a policía, de refugiados vascos. En julio se entregarán cinco. Las entregas continuarán en 1986 y 1987. En marzo de 1987 estaban en libertad casi la mitad (23 de 50) de los refugiados entregados a la policía española. Ni siquiera había sido posible presentar a los jueces "indicios racionales de culpabilidad".
No parece exagerado afirmar que la realimentación de la deslegitimación del Estado español en Euskadi Sur producida por la actuación de los aparatos de Estado está funcionando a pleno pulmón en el verano de 1986.
Como es obvio que está funcionando la realimentación que supone la acción política de una fuerza política "antisistema" como es HB. En el apartado anterior recogimos la reseña de las reacciones urgentes a la subida de los votos de HB. Reacciones urgentes en la misma noche del 22.6.1986, el lunes y el martes siguientes. Queremos ahora profundizar un poco en un tipo de reacción ante los votos de HB que tiene especial trascendencia porque, al ser antípoda de la vivencia que de HB tiene el electorado del PNV, va a influir en el magma de sentimientos en que se cuece la escisión.
El 5 de noviembre de 1982 Diario 16 publica un belicoso editorial en primera página comentando el atentado de ETA contra el jefe de la División Acorazada Brunete. Titulado "Si quieren guerra, tendrán guerra" destacan en él unos párrafos dedicados a Herri Batasuna:
"Una de las primeras provisiones a tomar es la represión implacable de todos los criminales honorarios, pistoleros desarmados, propagandistas del asesinato y tontos útiles que forman Herri Batasuna. Los que se proclaman etarras de opinión o asesinos de pensamiento, deben sufrir la pena correspondiente al acto que reclaman.
Es absolutamente necesario que todos los demócratas propaguen a los cuatro vientos esta consigna: "HB mata".
Y si hubiera –que lo dudamos –doscientos mil asesinos voluntarios en el País Vasco, sepan que acabarán por sufrir el peso de los treinta y siete millones ochocientos mil españoles dispuestos a conseguir, con la ley en la mano, barrerlos del mapa político" (191).
Cuatro meses después, el 10 de abril de 1983, el director de Diario 16 publica a toda página (la 3) un artículo firmado por él (Pedro J. Ramírez) titulado "Euskadi: una enfermedad moral".
En ese artículo sostiene que los votantes de HB deben ser sometidos a cuarentena y aislamiento.
"Aproximadamente unas ciento cincuenta mil personas –más o menos coincidentes con el electorado de Herri Batasuna –justifican e incluso aplauden el uso de la violencia, el recurso al asesinato, como medio de luchar por la consecución de la independencia… son víctimas de una grave enfermedad moral a la que han llegado por la ofuscación o el fanatismo.
¿Quiere esto decir que en Euskadi hay cincuenta mil, cien mil, tal vez ciento cincuenta mil enfermos? Pues sí: exactamente eso quiere decir… son víctimas de una terrible epidemia y merecen el mismo trato –compasivo tal vez pero férreo en cualquier caso –que tradicionalmente han recibido los apestados" (192)
Probablemente sea difícil encontrar, desde el III Reich de los nazis hasta acá, una tal invitación al "pogrom" a la persecución y confinamiento (¿en campos de concentración quizá?) de cientos de miles de personas, definidos además no por su raza o religión, sino por sus ideas (recuérdese la terrible expresión "asesinos de pensamiento"). Pero no traigo aquí estas citas para rastrear en la prensa española la supervivencia de la ideología nazifascista implantada durante cuarenta años por el franquismo.
Lo que quiero subrayar con esas citas es la contradicción que en el ánimo de los votantes y simpatizantes del PNV produce la recepción de mensajes como los transcritos (que son sólo un ejemplo extremado pero que están permanentemente impregnando los medios de comunicación de masas del Estado español –p.e. la SER y la COPE) y la vivencia que ellos tienen de quienes y cómo son los "enfermos morales" de HB. Que, por cierto, ahora son bastantes más de los que decía Pedro J. Ramírez: el 22 de junio de 1986 han pasado a ser más de doscientos treinta mil y el 10 de junio de 1987 pasarán de 250.000. Y que, como he detallado en el apartado 3º del capítulo 6 son, en muchos casos, sus hijos, sobrinos, hermanos, vecinos.
Los votantes y simpatizantes del PNV saben bien quiénes y cómo son el cuarto de millón de votantes de HB. La desmesura de los ataques que contra ellos lanza el Estado español solo redunda en reforzar el efecto deslegitimador del Estado español en Euskadi de la acción política de HB. En el verano de 1986, cuando cuaja la escisión del PNV, los de HB tienen un plus de credibilidad frente sus parientes y vecinos del PNV: parece que los hechos les dan la razón. Parece que la vía del Estatuto no es tan buena para conseguir las aspiraciones de Euskadi. Precisamente por eso: a) se va a producir (consumar) la escisión; y b) se va a hacer en clave de reivindicaciones de la independencia y de la autodeterminación de Euskadi.
Pero antes de aportar una prueba de estas dos últimas afirmaciones diré solo unas palabras sobre otra realimentación de la deslegitimación del Estado español en Euskadi que se produce en el verano de 1986:. la que produce la ofensiva de ETA. Un rosario de atentados de ETA se desgrana enseguida de celebradas las elecciones y durante todo el mes de julio. Los hitos son el atentado del 14 de julio en Madrid, que acabaría teniendo un saldo de once guardias civiles muertos y el ataque a la sede del Ministerio de Defensa en Madrid el 21 de julio. Pero hay muchas otras acciones (atentados en Aretxabaleta el 26, atentado en Zarautz el 28 de junio, etc, etc). ETA ataca. Me remito a lo ya dicho en el apartado 1 del capítulo 5º sobre la eficacia que la acción de ETA tiene para deslegitimar al Estado por la vía de la evidencia de que éste no posee el monopolio aceptado del uso de la coacción física en el territorio.
Teniendo todos estos factores en cuenta no es de extrañar que Garaikoetxea emplee el tono que emplea el fin de semana del 23/24 de agosto en una intervención que El Alcázar del martes 26 recoge con un titular grueso y a toda página con estas palabras de Garaikoetxea: "el PNV y yo no hemos renunciado nunca a la independencia de Euskadi". Transcribimos la reseña de El Alcázar.
"el PNV y yo, personalmente, no hemos renunciado nunca la independencia de Euzkadi", manifestó el pasado fin de semana el ex –presidente del Gobierno Vasco, Carlos Garaikoetxea, en el curso de una conferencia que sobre la situación en Vascongadas pronunció en el marco de la Universidad Catalana de Verano, que se celebrara en la localidad de Prada del Conflente (Francia). Garaikoetxea calificó de "hipócritas" a los que ahora niegan, "desde UCD hasta gobiernos del PSOE", haber mantenido negociaciones con ETA; negociaciones con las que se mostró de acuerdo, a la vez que pidió la independencia de "Euzkadi" mediante la reforma de la Constitución.
Garaikoetxea hizo una declaración de fe a favor del derecho de autodeterminación del pueblo vasco –"un nacionalismo consecuente no aceptaría menos, dijo, y propugnó la necesidad de "un Estado casi confederal". Pidió, a medio plazo, la reforma de la Constitución "para permitir la independencia del pueblo vasco, petición que si en un futuro hacen algunos sectores, no hay por qué escandalizarse". A modo de justificación de un posible cambio constitucional, el "ex –lehendakari" manifestó que los socialistas, a pesar de haber aceptado una Constitución monárquica, no tenían por qué renunciar a unos ideales republicanos. Señaló que él, que al igual que el PNV nunca había renunciado a la independencia de Vascongadas, y que aceptaba no obstante el Estatuto de Autonomía "por el bien del País Vasco" y porque sus ciudadanos lo habían aprobado y respetaba la voluntad popular.
Todos han negociado con ETA
Más adelante manifestó que "todos los Gobiernos, desde el UCD al PSOE, han mantenido negociaciones, contactos o conversaciones con ETA", para añadir que "esta vía política" era la única para dar salida al problema de los asesinatos en Vascongadas. Garaikoetxea defendió la vía de la negociación con ETA, "salvando la dignidad del Estado". "Siempre he dicho –añadió –que tras la violencia existe un problema político, lo que justifica la negociación.
En esa línea pidió "un esfuerzo para dar salida a un problema que no es, como se ha dicho simplisticamente, confundiendo los deseos con realidades, un ejemplo de terrorismo como cualquier otro de los que puedan existir por diversos puntos, sino el apoyo social que ETA tiene".
Dijo también que él no había aprobado nunca la "vía de la violencia, pero que podía ser legítima para algunos, ya que el pueblo vasco no ha podido ejercer el derecho a la autodeterminación, los ciudadanos de "Euzkadi" no han refrendado la Constitución, y existe el problema de Navarra".
Asimismo se mostró partidario de la integración de los siete territorios que los independentistas consideran vascos: las tres provincias Vascongadas, Navarras y las zonas francesas de Xuberoa, Lapurdi y Nafarroa Behera.
Sobre la gestión del Ejecutivo vasco tras la entrada de Ardanza, manifestó que "ha quedado claro que era pura paparrucha la celebración de nuestra salida del Gobierno anunciando que comenzaba una nueva era" (193).
El 23 de julio desde Barceloan el lehendakari Ardanza había lanzado una propuesta: hacer un nuevo Pacto de Estado que recondujera todo el proceso autonómico. Pero ya era tarde..
8. La forma en que cuaja la escisión prueba su causa
profunda.
NOTAS AL SUBCAPITULO 7. 16º
(190) DEIA: "El caso vasco en el Congreso Mundial de Sociología en la India. Paco Llera llevó dos ponencias sobre legitimación del Estado" DEIA, 20 de septiembre de 1986, página 6.
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(191) DIARIO 16: "Si quieren guerra, tendrán guerra", editorial de DIARIO 16, 5 de noviembre de 1982.
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(192) Pedro J. Ramirez: "Euskadi: una enfermedad moral", en DIARIO 16 del 10 de abril de 1983, página 3.
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(193) EL ALCAZAR: "Carlos Garaikoetxea". "El PNV y yo no hemos renunciado nunca a la independencia de Euzkadi", en EL ALCAZAR del 26 de agosto de 1986, página 9.
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